Estoy en mi cuarto, sobre mi cama que está en una esquina y pegada a la pared, pensando en que puede pasar hoy. Sigo el segundero de mi reloj y aunque se que nunca se va a detener, espero que algún día lo haga.
No hay mucho que decir, son las 2:18 de la madrugada y el insomnio ha sido mi único amigo desde hace más de una semana. Aunque a pesar de su "compañía" su conversación ha sido nula, tal vez porque es tímido o porque no sabe expresarse.
He visto muchas visiones durante este periodo de insomnio, a mi madre llorar, a mi padre gritar y a mi novio lamentarse por algo que desconozco. Sin embargo, cada vez que los veo y corro hacía aquellas visiones, simplemente desaparecen.
No hay mucho que decir, sólo que este insomnio ha provocado que no asista al colegio y que no reciba muchas visitas, incluso mis padres evitan molestarme para que puede descansar.
El teléfono ha muerto para mí, ya no recibo llamadas y mucho menos tengo ganas de hacerlas. La televisión ha permanecido apagada y no he encendido la computadora por el simple hecho de que me fastidia esperar que encienda.
Lo único que hago es escribir todo aquello que se me viene a la mente; he descubierto mi lado de escritora aunque por ahora no hay nada bueno que mostrar, simplemente mis pensamientos nocturnos y mis deseos por cumplir:
" 3:24a.m. Tìtulo: Las Voces
De entre las penumbras de mi habitación puedo escucharlos, no sé quienes puedan ser o de dónde puedan venir. Hablan de mi, de ellos y de lo que nos rodea; el amor y la amistad son los temas de los que siempre se habla.
No hay discusiones sino siempre consenso, y aunque no los pueda ver, ya son parte de mi. Son mis nuevos amigos imaginarios, con quienes he compartido más tiempo que con mis padres o amigos.
Debo suponer que antes de este insomnio profundo, ya me conocían pero yo no a ellos. Al menos no estoy sola, sería peor."

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